Elecciones en el FA. ¡Se terminó el escrutinio!
Esteban Valenti
09.01.2022
Los resultados definitivos de las elecciones internas de 5 de diciembre del 2021 se conocieron el 5 de enero… Un mes después.
Por más confianza que se demuestre y se tenga y por más complejas que sean esas elecciones, parece un plazo medieval, un poco lento y una de las primeras preocupaciones en la perspectiva de cambios para el nuevo presidente y los dirigentes del Frente Amplio sería resolver ese tema. Es una prueba obligatoria, no solo de modernización, sino de renovación funcional imprescindible.
Las cifras cantan muchas cosas y tratándose del principal partido político uruguayo y ocupando todo el espacio de la oposición en el país tienen gran importancia política, no solo para los políticos sino para los habitantes de este pequeño gran país.
Fue elegido Presidente del FA Fernando Pereira, con el 69% del total de los votos emitidos y más del 80% de los votos a los tres candidatos, con el mayor porcentaje de votos de la historia del FA. Es una señal muy clara, los 132 mil votantes valoraron estas elecciones en toda su importancia, para el momento político y para la historia del FA.
En relación a las anteriores elecciones de 2016, se frenó la caída en el número de votantes pasando de 94 mil a 132 mil, un aumento del 40%, esa era la primera prueba fundamental, invertir la tendencia en caída libre desde el 2006 en adelante.
No fue parejo, hubieron departamentos con un marcado crecimiento: Canelones 78% y Salto 72% y Montevideo un 48%, y Durazno ocupó el primer lugar en crecimiento, pero en ello influyó de manera fundamental las obras de UPM y del Ferrocarril Central y la concentración de obreros de la construcción.
Otro dato a analizar agudamente es que en las anteriores elecciones del 2016, además de la baja votación, el 21.5% de los votantes lo hicieron en blanco o anulado. Fueron a votar y uno de cada cinco expresó notoriamente su protesta o su descontento. En estas elecciones este porcentaje bajó al 17.31%%. Es una tendencia positiva para el FA pero no debe desconocerse, hay todavía zonas de descontento dentro de los propios militantes y del pueblo más cercano al FA.
La elección de Pereira tiene muchos significados, incluso el hecho de que superara en votos a todos los partidos que le brindaron su apoyo. Un ejemplo claro, en Salto la lista que ganó de manera abrumadora fue la del intendente Andrés Lima con el 70% de los votos, que a la presidencia apoyaba a Ivonne Passada, que obtuvo el 2.57%, sin embargo Pereira obtuvo el 36.72% de los votos. Eso muestra que ni el mejor aparato logra que los votantes se disciplinen y no expresen su voluntad en toda su complejidad y sus contradicciones.
La gran ventaja de Pereira es sin duda una señal política fuerte. Sacó cuatro veces más votos que los otros dos candidatos juntos. La gente se jugó por un cambio con fuerte respaldo en la conducción del FA que se expresó con mucha fuerza porque hubieron otras dos candidaturas, un candidato único no hubiera permitido un pronunciamiento tan contundente.
Y en la situación del FA, ante las nuevas batallas y las tareas estratégicas era fundamental. Pereira logró captar el sentimiento de renovación y reafirmación de los valores, la conducción con ideas y personalidad, la capacidad de negociación pero también de conducción que el FA requiere de manera evidente y exigente. Había diferencias claras entre los tres candidatos y los votantes las captaron con claridad.
No creo que sea el momento de exponer los cambios que deberá afrontar la nueva dirección del FA. Será un proceso al que estaremos atentos los integrantes de la izquierda uruguaya y la mayoría de la sociedad y ni que hablar el pueblo frenteamplista, que es su principal capital.
Afirmar que el crecimiento del 40% de los votos en las internas es un salto de calidad y que asegura resultados en algunas de las grandes tareas políticas y culturales (ideológicas en el sentido más amplio) para el FA sería una superficialidad. Todavía falta mucho, tanto para disputar el referéndum, donde se parte de cifras muy complejas y ni que hablar la reconquista de un nuevo gobierno para el 2024. Es un paso en la dirección justa, por los números y por el presidente que eligieron. Pero queda mucho, realmente mucho por caminar.
Hay otras señales, 13 de las 19 presidencias departamentales del FA las ganaron candidatas mujeres, no por las normas, sino directamente por la voluntad de los votantes. Es otro cambio interesante.
En cuanto a la votación de los partidos o agrupamientos, el FA ahora se apoya en tres columnas y media y diversos grupos menores. La victoria y el crecimiento de la lista 1001, encabezada por el PCU, es el resultado de su capacidad militante permanente dentro de la estructura de comités de base, a una revalorización de esa capacidad militante en la izquierda a nivel mundial y en el Uruguay en particular por las firmas para el referéndum. Pero también contribuyó una figura como Oscar Andrade, que tanto en la actividad parlamentaria, en los diversos debates y apariciones se ha ganado su lugar en el pueblo frenteamplista.
El MPP no creció y esto es el resultado de dos factores: por un lado, José Mujica ya no ocupa el lugar fundamental en las campañas y en la imagen de la 609 y del FA y por otro lado, los cambios que sin duda se han producido en el MPP, no han sido explotados y utilizados en la campaña electoral. Siguen diluidos y eso es muy peligroso para el futuro de todo el FA.
La lista 95, el agrupamiento de diversos sectores que se autodefinen seregnistas, obtuvo una buena votación y permite mirar con otra perspectiva la capacidad de contacto con amplios sectores sociales, culturales y políticos donde el FA se había debilitado mucho.
Otro sector emergente, que todavía no es una columna completa, es la Liga Federal, que obtuvo el 7.49% de los votos, desplazó su eje central de Maldonado a Salto. Es un lazo con una parte del electorado del interior pero todavía en ciernes.
Hubo agrupamientos pero no hay dudas de que la fragmentación del FA en decenas de partidos y grupos no puede ser una perspectiva al infinito.
La derecha se prepara y ya tira sus primeros dardos. La mayoría de la lista 1001 (en particular de los comunistas) todavía convoca a levantar los viejos y herrumbrados escudos, que tienen éxito en una parte de la población, de una ciudadanía que en las diversas mediciones de opinión pública, grupos motivacionales, etc., ha demostrado un desplazamiento hacia el centro derecha e incluso hacia la derecha.
Para ganar las elecciones en el 2024, es decir, para sacarle el dominio al bloque conservador de centro derecha y derecha, la izquierda y el centro izquierda tienen tareas muy complejas. Primero que nada elegir el candidato adecuado, que no exprese la continuidad del pasado, la defensa irrestricta de todo lo que se hizo y sin embargo, sepa rescatar el valor de los cambios políticos, sociales, culturales, en la salud, en la producción, en las inversiones públicas y privadas y en una política económica que ahora se puede apreciar en toda las diferencias profundas con las prioridades y la orientación de la actual política económica y social, premiada por la revista The Bakers. Justamente.
El FA tiene a disposición candidatos para ocupar ese espacio, los propios resultados en las elecciones internas y el crecimiento en ciertos departamentos confirman que hay figuras emergentes muy importantes. Pero todos sabemos que la carrera recién se inicia.
No se trata solo de impulsos y cambios en el FA, en sus relaciones sociales, en la construcción de un bloque mucho más amplio para una nueva etapa de cambios, partiendo de la base de que no es solo por razones electorales, sino estructurales: los cambios que se necesitan y se necesitarán en este mundo acelerado y alocado requieren de amplias mayorías nacionales. Incluso desde el punto de vista parlamentario muy difícilmente el FA obtenga la mayoría absoluta a la que se malacostumbró.
Hay un número importante de personas descorazonadas con el actual gobierno, disconformes, preocupadas, pero que no necesariamente votarán dentro del FA pero podría hacerlo con diversas formas de alianzas. No olvidemos que en las elecciones del 2004, en condiciones muy particulares, con fuertes resistencias internas, las elecciones las ganó el FA-Encuentro Progresista. No se pueden repetir las mismas cosas, pero hay lecciones que deben aprenderse a tiempo, no como ingeniería electoral, sino como estrategia político, social y cultural. No se construyen a último momento y requieren de mucha inteligencia política, amplitud y sensibilidad por las diferencias, incluso históricas.
Y en 11 semanas tendremos el referéndum...
Esteban Valenti.
Trabajador del vidrio, cooperativista, militante político, periodista, escritor, director de Bitácora (www.bitacora.com.uy) y Uypress (www.uypress.net), columnista en el portal de información Meer (www.meer.com/es) y de Other News (www.other-news.info/noticias).