El dilema de Europa. Cañones o mantequilla. Jorge Jouroff
01.04.2025
Frente al viraje dado en la política exterior de Estados Unidos por la administración Trump, redefiniendo adversarios y alianzas a nivel global y sobre todo con Europa y la OTAN, los gobiernos europeos han comenzado a rearmarse.
Enfrentados a la opción de convertirse en una potencia de segundo orden en el nuevo orden mundial, la Unión Europea ha tomado una serie de medidas, que en el fondo, pueden resumirse en el dilema que expuso Hitler para el rearme alemán, y que fuera el preludio de la segunda guerra mundial.
La nueva postura de Estados Unidos frente a la actual coyuntura, de la cual la guerra de Ucrania es sólo una parte, buscando acumular capital y a su vez revolucionar la base de la producción americana, su actitud frente a Europa y la OTAN por un lado y Rusia por otro, provocaron un terremoto en las alianzas transatlánticas. Las declaraciones de Marco Rubio prepararon el terreno para que Trump anunciara el retiro de la ayuda a Ucrania, humillara públicamente a Zelensky y, sobre todo, diera la pauta de cómo seguirá su política: habló directamente con Putin para poner fin a la guerra. Reconocía así la paternidad de la guerra en Ucrania y dejaba de lado a Europa, tratándola como un socio menor. En un viraje de la política exterior, intenta poner fin a la guerra y concentrarse en lo que importa: las tierras raras, la acumulación de capital y el nuevo orden mundial. En definitiva: hacer a Estados Unidos grande otra vez.
La reacción de la Unión Europea
Los viejos imperialistas europeos devenidos socialdemócratas comprendieron el error de depender de otra potencia para su defensa. Consideran la nueva estrategia de Estados Unidos como un abandono de Europa a su suerte y pretenden retomar el papel que creen les corresponde en el mundo. Y por supuesto, dejando de lado la cháchara, se concentran en la defensa, para lo cual tendrán que destinar grandes sumas, reduciendo los beneficios sociales y endeudándose. Se enfrentan así al mismo dilema de la Alemania de entre guerras y que Hitler, portavoz en ese momento de esa misma burguesía imperialista, sintetizara en el dilema "cañones o mantequilla".
Las reuniones de defensa en la Unión Europea no son novedad: además de las reuniones OTAN con los americanos tienen un propio ámbito europeo; entre otras, las conferencias de Munich, donde se intenta ensayar una política común. Pero no tienen ni la capacidad militar ni la industrial necesaria para un enfrentamiento con las grandes potencias. Quizás por ello, la Presidenta de la comisión europea, Ursula von der Leyen, declaró que: "la era de los dividendos de la paz ha terminado. Ya no podemos dar por sentada la arquitectura de seguridad de la que dependíamos. Europa está dispuesta a intensificar sus esfuerzos. Debemos invertir en defensa, reforzar nuestras capacidades y adoptar un enfoque proactivo en materia de seguridad. Estamos tomando medidas firmes al presentar una hoja de ruta de "Preparación 2030", con un aumento del gasto en defensa e importantes inversiones en capacidades industriales europeas de defensa. Debemos comprar más producción europea, porque eso significa reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa europea, y también estimular la innovación, así como crear un mercado de equipos de defensa a escala de la UE". El resultado es la publicación del libro blanco de la defensa europea y los lineamientos de su implementación, el plan ReArmar/Preparación 2030.
El libro Blanco y el plan ReArmar Europa/Preparación 2030
Dos documentos que se publican casi al mismo tiempo y que se complementan. Si bien el libro blanco contiene el diagnóstico, el proyecto y la planificación, el plan rearmar es un plan de medidas de defensa que aporta los instrumentos financieros para el aumento de la inversión en defensa. Supone el endeudamiento para aumentar las capacidades militares; en Alemania, se autoriza también a los gobiernos territoriales, los Laender. El Libro Blanco presenta una opción en materia de capacidades y construir una base industrial de defensa, más amplia que la actual y propone caminos para invertir masivamente en la defensa, adquirir sistemas de defensa y aumentar la preparación de la industria europea a largo plazo. Es también, punto de partida para continuar el apoyo a la guerra de Ucrania y seguir empujando hacia la guerra. Ante las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia, donde evidentemente se conversa de bastante más que de Ucrania, bosquejando las bases de un orden distinto al actual, Europa entiende que no puede quedar en segundo plano en el orden mundial que se proyecta e intenta el rearme. La presidenta Von der Leyen, anunció también que el Plan Defensa Europea permite un gasto extra de más de 800.000 millones de euros, para lo cual invita a los Estados miembros a activar la cláusula nacional de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y aumentar los presupuestos en defensa.
Las bases del plan
El portal de la Unión Europea da cuenta de los puntos esenciales del proyecto:
- Subsanar las carencias de capacidades, centrándose en las capacidades críticas identificadas por los Estados miembros.
- Apoyar a la industria europea de defensa mediante la agregación de la demanda y el aumento de la colaboración en materia de adquisiciones.
- Apoyo a Ucrania mediante una mayor asistencia militar y una mayor integración de las industrias de defensa europea y ucraniana.
- Profundizar en el mercado de la defensa a escala de la UE, incluso mediante la simplificación de la normativa.
- Acelerar la transformación de la defensa mediante innovaciones disruptivas como la IA y la tecnología cuántica.
- Aumentar la preparación europea para los peores escenarios, mejorando la movilidad militar, el almacenamiento y el refuerzo de las fronteras exteriores, en particular la frontera terrestre con Rusia y Bielorrusia.
- Reforzar la asociación con países afines de todo el mundo.
La financiación
Para la financiación, el plan autoriza además un gasto de más de 800.000 millones de euros, estimado en aspectos centrales (creación de instituciones) que desarrollamos más abajo, y en incentivar a los estados miembros a utilizar la cláusula de escape del pacto de estabilidad, lo que le proporciona un mayor margen presupuestario adicional, pudiéndose expandir hasta un máximo del 1,5% del PIB por cada año de activación de la cláusula nacional de salvaguardia y durante un periodo de cuatro años. Es decir, se insta a un mayor esfuerzo fiscal en cada país, se recurre a los inversores privados y se crean nuevos organismos para el endeudamiento. Ellos son básicamente dos:
La Acción de Seguridad para Europa (SAFE)
Se crea un nuevo organismo para la Acción de Seguridad para Europa (SAFE, por sus siglas en inglés) por el cual se piensa recaudar hasta 150.000 millones de euros en los mercados de capitales. Se busca la financiación unificada para los estados miembros de la Unión Europea y se desembolsarán previa solicitud y acuerdo de cada estado. Serán préstamos a largo plazo, aumentado la deuda de las naciones quienes deberán reembolsarlos en los plazos acordados. Notoriamente se busca aumentar la capacidad militar y a la vez fortalecer y expandir la industria de defensa europea, que realizará grandes negocios con el estado. Además, operativamente, con la estandarisación se busca favorecer la interoperabilidad y la reducción de costes, pensando en una industria bélica fuerte. No sólo para la Unión Europea; también Ucrania y otros países que hubieren firmado una Asociación de Seguridad y Defensa con la Unión Europea podrán participar de los acuerdos.
El Banco europeo de Inversiones (Grupo BEI)
Por supuesto, no sólo el capital industrial sino también el financiero participan de esta empresa. El Grupo BEI otorgará préstamos y financiará proyectos a largo plazo en materia de defensa, liberando fondos privados para ello. Se busca así facilitar la inversión del ahorro privado hacia los grandes mercados de capitales, que se volcarán a la industria bélica.
De esta forma Europa hace su juego para no quedar fuera de la mesa de discusión entre las grandes potencias: Estados Unidos, Rusia y China. Es muy difícil predecir el resultado: en un mundo tan interconectado necesariamente tendrá que buscar más aliados políticos y más socios económicos, cosa que no parece tan sencilla. Aún en caso de tener logros, está el factor tiempo: lo que debe hacerse, debe hacerse rápido. Toda la atención está centrada en estos actores; aún no se toma en cuenta la India, que espera, y los actores regionales, como Turquía o Japón. También es incierto para Estados Unidos su futuro, y hay que sopesar como podría ser la era post Trump. ¿Seguirá esta misma estrategia sin Trump? Seguramente hay en Estados Unidos gente que piensa como Europa, pero sería caótico cambiar el rumbo cada cinco años. Una cosa es clara: tal parece que Europa eligió los cañones a la mantequilla.
Jorge Jouroff