No se puede tapar la realidad... Fernando Gil Díaz
01.04.2025
Cumplido el primer mes de gobierno se empieza a correr el velo que dejó la administración multicolor con Luis Lacalle Pou a la cabeza, y los números no dejan lugar a ninguna duda. El déficit fiscal que dejaron es similar -en principio- al que tanto criticaron del último gobierno del Frente Amplio con Tabaré Vázquez al frente.
y eso sin perjuicio de que sea aún peor cuando se pase raya a los números primarios que hoy maneja la administración Orsi y se sepa con certeza, las deudas pendientes de pago que aumentarán aún más la cifra. En suma, no quedan dudas, no se puede tapar la realidad: fueron los peores 5 años de nuestras vidas.
Aunque el ministro Oddone fue generoso al momento de calificar la herencia financiera como "manejable", en momentos de tomar las riendas de la economía nacional y con los números a la vista, el panorama es bastante peor del que dijeron antes de dejar el gobierno.
Según informa La Diaria, el Ministerio de Economía dio a conocer el resultado fiscal de las cuentas públicas a febrero de 2025, el que resultó en un 4,3% del PIB, muy similar al del segundo gobierno de Tabaré Vázquez. Una cifra que representa unos 3.495 millones de dólares.
Ahora bien, si ese nivel de desfase de las cuentas públicas era el principal estandarte que ondeaban en campaña electoral y uno de los argumentos que los llevó a ser gobierno, algo no cierra cuando aquella preocupante cifra termina siendo similar o aún peor y el nivel de escándalo es infinitamente más bajo. ¿Será que todavía opera el blindaje mediático? Es esperable escuchar a la prensa especializada interrogar a los responsables de estos números que se heredan a fin de conocer las explicaciones sobre tan abultado déficit fiscal. Sería interesante saber qué dice la exministra Arbeleche al respecto, por ejemplo.
No me vengan con que la pandemia o que la sequía, porque el país -superadas ambas contingencias- creció, pero en lo que respecta a la distribución de esa riqueza generada, la misma fue muy escorada hacia los "malla oro". Porque solo para unos pocos se distribuyó y en cambio se recortó en el gasto social casi que exclusivamente, lo que trajo aparejado un incremento de la pobreza de la que todavía desconocemos su real dimensión.
En este estado, sería importante separar los tantos y asumir que esa cifra no responde a un aumento en gasto social ni similar, dado que los recortes en la materia fueron explícitos y se reportan en el aumento de la pobreza (no solo la infantil) que todavía no tenemos dimensionada pero que ya se percibe de forma notoria. Un déficit que es demostrativo de los impulsos que tuvo un gobierno que favoreció a los más ricos y empobreció a la inmensa mayoría de los uruguayos. El país creció, pero repartió mal, no hubo distribución equitativa de la riqueza que generó y así lo muestran los números de una economía donde el poder adquisitivo de los uruguayos fue menoscabado durante casi todo el período, para mostrar signos de recuperación al final del mismo sin que se recupere nada de lo perdido.
Y si a todo eso le sumamos los números de la de deuda externa, las cifras se vuelven aún más incomprensibles pues nos dejan un incremento de la misma que no se explica por inversiones ni mucho menos, lo que amplía el sentimiento de indignación sobre el manejo macroeconómico uruguayo.
Transparencia o maquillaje
Las diferencias también se muestran a la hora de informar, donde la transparencia no estuvo a la altura. Mientras las autoridades salientes del último período frenteamplista daban toda la información sin distorsiones, las multicolores disfrazaron las cifras e intentaron un burdo maquillaje que saldría a la luz ni bien se asumiera el gobierno. Y esos números a la vista dejan en evidencia que hubo una maniobra burda de ocultar la realidad financiera.
Claro que es manejable, porque para eso pusimos a los mejores en el gobierno. En eso el Frente Amplio ha dado claras y sobradas muestras con un ciclo de crecimiento con puentes cortados y crisis internacionales que nunca llegaron a generar recesión durante sus tres períodos de gobierno.
Algo similar a lo que pasa con las cifras en materia de seguridad, donde se jactaban de bajar los delitos sin reconocer nunca que se hablaba de denuncias y que estas fueron desestimuladas con burdas pero eficaces acciones (retiro de tablets para radicar denuncias; retiro de becarios de las comisarías poniendo retirados policiales; registros de denuncias en cuadernos; maquillaje de delitos -"no pongas abigeato porque nos matan con las cifras"; aumento exponencial de muertes dudosas; etc).
Lejos de ser transparentes apelaron a gestionar lo público de forma marketinera sin reparar que los datos o cifras tenían que tener base en la realidad; de ese modo, terminaron perdiendo toda credibilidad. Bajaron las denuncias a fuerza de obligar a las víctimas a concurrir a una comisaría donde eran mal atendidos, así bajaron las cifras. Sin perjuicio que en lo que a homicidios se refiere, las muertes dudosas fueron la única razón para que no se admitiera oficialmente que superaron con creces la cifra récord de homicidios del año 2018.
Volviendo a los números de nuestra economía, todavía no se sabe la cifra final del déficit fiscal que recibió el actual gobierno pues la administración de Lacalle Pou difirió algunos pagos con el claro objetivo de mejorar en algo sus números fiscales. Las deudas en ASSE por casi 130 millones de dólares, junto con las acumuladas en el Mides y el MTOP (otros de los incisos que mostraron un incremento de la deuda en los meses de enero y febrero), explicarían -en parte- la maniobra para mejorar los números fiscales.
Al final el gobierno saliente hizo como el gato cuando hace sus necesidades, las tapó.
Pero...
Por más tierra que le eche encima, el olor se filtra siempre...
el hombre limpiaba el arenero,
el perro olfateaba desde lejos...
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Fernando Gil Díaz