Superar el letargo unidos. José Antonio Vera Arenas (desde Asunción)

26.03.2025

Marzo es un mes con historia política agitada en Paraguay, y éste no es excepción, porque las principales calles de las grandes ciudades han sido tomadas esta semana por miles de manifestantes opositores al gobierno del Partido Colorado.

Su presidente, el supermillonario Horacio Cartes, optó por dar la espalda, viajando a Israel, invitado a un foro contra el antisemitismo.

La relación de Cartes y de sus dos gobiernos, uno legal (1914/18) y el actual de facto, con el Estado Terrorista de Tel Aviv, tiene una implantación que suma diplomacia, con el traslado de la embajada paraguaya a Jerusalén y el apoyo declarado a la exterminación del pueblo palestino, espionaje y asesoría del Mossad en técnicas represivas de militantes sociales, seguridad personal, ventas de armas y estupefacientes de todo tipo, entre otras perlas. 

Los idus de marzo no se han ido. La sorpresiva partida, en horas desconocidas del pasado domingo del hombre más poderoso del país, provoca toda suerte de interrogantes, desde quienes se preguntan si emprendió una fuga, incapaz de solucionar los graves problemas sociales y económicos del gobierno que, ni formal ni legalmente dirige, pero somete, al igual que al Parlamento y al Poder Judicial.

La mayoría de las gobernaciones de los 17 departamentos y de más de 240 municipios también están en manos de Cartes, al igual que varios órganos de prensa y decenas de empresas inmobiliarias, ganaderas, farmacéuticas, deportivas, fábricas de bebidas, expendio de combustibles, etc, con expansión a varios países.

Entre las especulaciones que circulan, con el pie en el acelerador, relacionadas con su viaje, trascienden algunas que apuntan a temas internos del cada día más agresivo mundo del narcotráfico, en el que Cartes destaca como un cabecilla regional, del cual sería más difícil escapar que de la política.

El jefe colorado está salpicado por los asesinatos de un Fiscal paraguayo en Colombia, encargado de combatir el narcotráfico, y de un diputado colorado muy amigo, acribillado en su casa, una noche de semanas atrás, por un comando mercenario. Los muchos mensajes encontrados en los celulares del muerto, forman una catarata de elementos muy comprometedores para altos jerarcas públicos y privados. Por ahora, muy poca atención les presta el subordinado Ministerio Público a esos testimonios.

Cartes está etiquetado, desde año y medio, como "significativamente corrupto" por el Departamento de Estado, bajo el gobierno de Joe Biden, que le congeló grandes fortunas y le retiró, junto a su familia y socios más cercanos, la visa de entrada a Estados Unidos. Desde hace año y medio, una amenaza de extradición pende sobre su cabeza, con orden imperial de captura, la cual se podría producir ahora si el imperio dejara de ser hipócrita.

Sea cual sea la razón, el viaje de Cartes sorprende. No salía del país desde el 2019, al término de su mandato presidencial, electo por la mayoría de votantes y ungido por la traición del Partido Liberal Radical Auténtico que ocupaba la Vicepresidencia, en alianza verificada con la Embajada de Estados Unidos y una intervención financiera del propio Cartes que, abriendo bancos, comenzó a apropiarse, además, de millones de dólares del Instituto de Previsión Social.

El diseño anticonstitucional fue un éxito y, en menos de 24 horas, el 22 de junio del 2012, un Golpe de Estado parlamentario derrocó al gobierno de Fernando Lugo, exObispo conductor, desde el 2008, de una política de sensible atención a las necesidades sociales, en particular la salud y la educación. Los liberales se quedaron un año con el gobierno, en función de principal prostituta cartista.

LA POBLACIÓN HARTA DE MISERIA Y CORRUPCIÓN

La ocupación de las rutas nacionales y las calles céntricas de las ciudades más grandes, que se ha ido registrando desde el domingo 23 en todo Paraguay, representa una corriente de aire esperanzador, que saca a la gran mayoría de la población del dañino letargo cívico que han provocado los 35 años de la tiranía más larga de Latinoamérica y la decepción de las tres décadas de la transición a una democracia, cuyo fracaso ha consolidado el neo-estronismo.

La movilización, una de las más grandes de los últimos tiempos, tiene el mérito de la participación de cerca de 90 emblemas, organizaciones sociales, gremios, sindicatos, la Confederación Nacional Campesina, y el mosaico de pequeños partidos políticos. El Liberal, que fue segundón siempre de los colorados, está destruido, al igual que la electorera y fugaz Cruzada Nacional, tercera en votos.

El Colorado también se ha desarticulado como partido, convertido en una empresa privada, unipersonal, con varios socios menores, financiada por los dineros públicos. La ausencia de partidos, con llegada nacional y con propuesta para gobernar, caracteriza la vida orgánica de este país.

El éxito político de las marchas se alimenta con esa ausencia, pero es imposible de ocultar el desmérito de la división popular. Es de esperar y saludar que, en estos días, cada bandera se aboque a un análisis del resultado de tamaño esfuerzo y compromiso, con un encare de insoslayable autocrítica, ese ejercicio tan poco practicado por las dirigencias, renuentes a comunicarse clara y responsablemente con las masas.

Paraguay, naturalmente hermoso, que supo ser República ejemplar por independiente y soberana, hoy es un páramo moral y ético que, salvo algunos paréntesis de dignidad, tiene siglo y medio de dependencia, primero del imperio inglés, dictando políticas de vasallaje a Brasil, que parió al Partido Colorado y a Argentina, donde nació el Partido Liberal, ambos sometidos en los últimos 80 años por Estados Unidos, que los trata como sirvientes.

Esa sujeción, hablando siempre de Patria, Familia, Democracia y Dios, ha cabalgado décadas como cabeza regional del anticomunismo, idiotez impuesta desde el norte que, en el último medio siglo ha sido sustituida, aunque no eliminada, por el narcotráfico, de alta rentabilidad financiera para una minoría y un arma poderosa para una descomposición moral planificada y masificada que legaliza la impunidad a los mayores y peores delincuentes.

El despótico General Alfredo Stroessner, monarca absoluto entre 1954/89, hasta hoy referencia mayor del coloradismo, estimuló la corrupción que venía de atrás, operada por los caudillos políticos, jerarcas militares y policiales y grandes empresarios, buena parte extranjeros, con la consigna de robar tierra y pertenencias a quienes no se afiliaban al Partido Colorado, dando algunas oportunidades a liberales amigos. "Hay para todos, a condición de obedecer".

Demagogia, hipocresía, discursos del Estado desbordados de cinismo campean hasta hoy, pero mejorados en estilo, porque algunos narradores oficiales hasta tienen diplomas de universidades extranjeras y otros, no pocos, con títulos comprados sin salir del país a las universidades privadas, unas cuarenta, frente a ocho del Estado, bajo la égida colorada.

Hay magistrados, senadores y diputados, doctorados todos, que no recuerdan en qué Facultad estudiaron, ni el nombre de un profesor o de un condiscípulo, salvo aquellos que venden su testimonio. El desquicio es tal que el 80 por ciento de los 4.500 estudiantes de medicina en las privadas, son brasileros que cursan entre dos a tres años y retornan a su país diplomados en Paraguay.

LA MORAL TRAVESTIDA EN DINERO REY

Cartes ha invertido inmensas fortunas en comprar ciudadanos e instituciones, y el Presidente Santiago Peña, un liberal travestido, en su triste papel de portavoz, dice que no es el conocimiento ni la capacidad que priman para la función pública, sino la pertenencia al Partido Colorado. Alguien de la base sugirió que debería leer a Fiodor Dostowieski en "El Idiota".

En ese penoso mapa, en la lista de la educación por países, Paraguay es el penúltimo. Se ha comprobado una estafa de 27 millones de dólares en la compra de unos 300 mil pupitres a un empresario privado chino, con una sobre facturación comprobada del 600 por ciento.

Todos los años, el país pierde dos mil millones de dólares, sólo en las licitaciones y, en municipios y gobernaciones, es incalculable la sangría. El abogado Jorge Rolón Luna, excepción por valía y honradez del impresentable mundo judicial, encabeza una investigación y denuncia de "la estafa de los pagarés", una indignante operación contra gente humilde.

En varios juzgados del país, se triplicaba y se triplica aún, el documento original de compromiso de deuda, operación convertida en una estafa durante varios años y muchos millones de dólares, a docentes, domésticas, enfermeras, en fin, trabajadores de escasos recursos forzados a solicitar préstamos, quedan sujetos luego a deudas que se van descontando de su salario.

El 62 por ciento de los asalariados no cobran el mínimo miserable de 350 dólares y han sido despojados de la previsión social por el actual gobierno, que cada pocas semanas envía tropas de guerra a expulsar campesinos e indígenas de sus tierras ancestrales. Mientras hay presos políticos, ningún gran criminal ni ladrón, narcotraficante o contrabandista está entre rejas.

Hace 31 años, un general que investigaba el narcotráfico y llevaba el resultado de su investigación para entregar en la presidencia, fue ejecutado en su jeep. El portafolio que llevaba fue levantado por dos diplomáticos extranjeros. En 1999, fue asesinado el Vicepresidente Luis María Argaña, y francotiradores, al servicio del General Lino Oviedo, asesinaron a ocho opositores, sin que sus conocidos autores intelectuales fueran molestados.

En el siglo y medio que lleva la administración del país por el "monstruo de dos cabezas" (colorado y liberal), este pueblo ha vivido apenas una decena de años con la esperanza de liberarse un día de las cadenas, pero en las ocho décadas que lleva el neoliberalismo dominando la mayor parte del mundo, Paraguay es uno de sus principales laboratorios de crueldad, miseria y atraso cultural.

El pueblo unido jamás será vencido, pero no se une, salvo en algunas raras experiencias que dan razón a esa consigna. Hasta ahora, al igual que ocurre con el ideal del internacionalismo, otra bella idea y postura, la debilidad de las convicciones ideológicas de las direcciones progresistas, sus obsoletos conceptos y métodos, continúan alimentando a las fuerzas más rancias y genocidas, aliadas en la exterminación y saqueo de países.

Las calles de muchos países ocupadas por cientos de miles de indignados, tienen alta significación, pero nunca se convertirán en el teatro que exhiba obras de transformación, mientras se limiten al escrache y a las denuncias de los males sociales, de la corrupción, etc, y no sean capaces de operar actos que ataquen la causa de todos los males que es creación del sistema capitalista.   

 

José Antonio Vera Arenas

 

 

 

 

 

 

 

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2025-03-26T11:50:00

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